No me apetece quedar con nadie

¿He cambiado o esto es sólo transitorio?

 

Tras tanto tiempo sin poder salir de casa, muchas personas se han tomado la desescalada paulatinamente, a su ritmo, poco a poco. Sin ganas de salir ni quedar con sus amig@s, nos preguntamos si esto es patológico; “- ¿Tengo el síndrome de la cabaña? – ¿Es algo normal o me he vuelto más egoísta?¿Corro el riesgo de distanciarme de los demás? …”

Quedarse en casa puede ser síntoma de vagancia, de refugio o de miedo a contagiarse. Si es por esto último, no te preocupes, es una situación que puede ser transitoria y que cambiará cuando tengas una mayor sensación de seguridad. O también, puede ser que lo de fuera ya no te interese, ¿y qué tiene de malo?

A ver, es cierto que si esta circunstancia se mantiene en el tiempo convendría valorar y prevenir un futuro diagnóstico real. Sólo si a largo plazo te dificulta en tus quehaceres diarios, afectando a tus relaciones, a tu trabajo y a tu salud.

Sin embargo, la dificultad para retomar los vínculos sociales, las relaciones con tus amig@s tras el aislamiento puede ser por otras razones.

¿Has cambiado tu forma de Socializar?

 

Durante este tiempo, has intentado conservar estas relaciones virtualmente, has cambiado la manera de cuidar de tus relaciones, pero no la capacidad para mantenerlas, eso sí, con los que merecen la pena, porque hay otras personas que han dejado de estar cuando no había cafés o cervezas de por medio, de repente, han perdido el interés por compartir contigo su tiempo. Sabes eso que dicen de:  – El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos, o – Amigo en la adversidad, amigo de verdad.

En los momentos de crisis te has dado cuenta de quién está a tu lado de la forma que necesitas y quién no. Por este motivo, puede que hayas reordenado tu escala social y tus compromisos para/con los demás.

Has reorganizado tus prioridades y has recuperado valores que tenías olvidados, como pasar más tiempo en familia o disfrutar contigo mismo/a, te has dado la urgencia que necesitabas.

Sin embargo, son situaciones que te producen sentimientos de culpa por no sentir la necesidad de quedar, te generan conflictos emocionales.

 

¿He aprendido a estar sol@?

 

Sí, puede ser que por fin te hayas dado la importancia que merecías, lo ideal sería que durante este tiempo en el que te has acompañado, te hayas conocido mejor y tengas una relación más sana contigo misma/o, “- Después de todo, esta persona qué soy, no me cae tan mal.”

Has pasado tanto tiempo solo/a que te da hasta pereza tener que arreglarte, organizar quedadas, cumplir otros horarios…pufff! – ¡Si estoy genial así!

A menudo, quedabas porque era lo que tenías que hacer, puede que con el covid encontraras la excusa perfecta de “-Me quedo en casa, por seguridad”. Quedabas por presión social e incluso hasta por costumbre.

Pero te has adaptado, has aprendido que no quieres retomar dinámicas iguales a las de antes, rutinas que te producían ansiedad, que te exigían compromisos que debías cumplir.

Afortunadamente durante este tiempo, has aprendido a evitar estar haciendo planes que no necesitas todo el rato, que no quieres quedar por quedar. Además, has encontrado nuevos hobbies y has hecho rutinas que te resultan gratificantes hacerlas solo/a.

Y simplemente es eso, que ya no te compensa dejarlas para reincorporar otras que no te apetecen nada, prefieres dedicarte tiempo a TI ¡Y QUÉ BIEN!

La vida vuelve a una nueva a-normalidad, pero la verdad es que ya no te apetece nada. Y no es vagancia, ni comodidad, ni síndrome de la cabaña, es por supuesto, que ESTÁS BIEN, TE VALORAS y prefieres QUEDARTE CONTIGO.

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