Lactancia materna: ley de la oferta y la demanda

Lactancia materna: ley de la oferta y la demanda

Alrededor de la alimentación existen numerosos mitos y no iban a ser menos los de la nutrición durante la lactancia (1). Se pueden encontrar comentarios como “Las mujeres con pecho pequeño no pueden amamantar”, “No todas producen leche de buena calidad”, “No todas la generan en suficiente cantidad para cubrir las necesidades del bebé” “El pequeño no la debería tomar hasta que salga totalmente blanca”, etc. Sin embargo, esto no es así: El tamaño de los pechos no influye en la lactancia,  todas las mujeres producen leche de buena calidad y en cantidad suficiente (la lactancia es un proceso regido por la ley de la oferta y de la demanda) y la leche amarillenta que produce la madre durante los tres primeros días de vida del niño, conocida como calostro, es altamente nutritiva e importante para el bebé. Dicho esto, nos disponemos a hablar acerca de la lactancia materna y mostrar las ventajas que ésta proporciona para la madre y el pequeño recién nacido.

Para empezar comentaremos por qué la leche materna es el alimento idóneo para el niño, muy por encima de las leches artificiales que algunas compañías tratan de vendernos. El bebé presenta una serie de características fisiológicas diferentes al resto de las personas ya más desarrolladas. Posee un sistema inmaduro en cuanto a los siguientes procesos se refiere: en aquellos relacionados con el sistema inmunitario y el sistema nervioso, en los digestivos, renales y hepáticos y en los mecanismos de regulación del apetito. Todo esto además envuelto con la alta velocidad de crecimiento e intenso metabolismo del pequeño así como con su desarrollo físico y social (2).

Debido a todo lo mencionado hasta ahora los requerimientos nutricionales del lactante van a ser muy diferentes a los del resto de la población. Además, no solo habrá que cubrir las necesidades nutritivas y de energía, sino que habrá que prestar especial atención a su alimentación porque será preventiva de las enfermedades crónicas que se le pueden desencadenar cuando sea mayor (3). De manera general: los requerimientos de agua son mayores que en el adulto (aunque los niños no necesitan beber agua si son alimentados con leche materna), al igual que los de energía que irán disminuyendo a lo largo que avanza su crecimiento durante el primer año de vida. (4). Los requerimientos de proteínas deben suponer unos 2.2 g/kg/día en los primeros 3 meses que disminuyen hasta 1.6 g/kg/día a los 6-12 meses no habiendo ventajas si los aportes son más elevados. Las necesidades son menores en los bebes con lactancia materna ya que esta leche posee proteínas de mayor valor biológico que las de las fórmulas artificiales (5).  Las grasas deben ser durante los 4 primeros meses de vida entre el 40-55% del aporte energético y a partir de esa edad entre el 30-35%. (5). Los hidratos de carbono son necesarios para la obtención de energía y no se pueden reemplazar, deben suponer durante los cuatro primeros meses entre el 32-48% del aporte calórico total y aumentar hasta el 55-60% al llegar al año (5). En cuanto a los minerales se debe tener en cuenta el hierro (4). Este a pesar de no estar en alta cantidad en la leche materna es muy biodisponible y cubre las necesidades del niño hasta los 4-6 meses. No ocurre lo mismo con las leches artificiales las cuales deben estar suplementadas. Finalmente, en el grupo de las vitaminas hay que sobresaltar a la vitamina D, la cual se debe suplementar siempre para cubrir los requerimientos en los recién nacidos, ya sean amamantados con leche materna como con leche artificial (4).

Tras lo comentado en el párrafo anterior, ¿cómo podemos cubrir entonces todas las necesidades de estas pequeñas criaturas? Pues muy fácilmente, con la leche de la madre. La OMS recomienda  la  lactancia exclusivamente  materna  durante  los  primeros  6 meses  de  vida  y  la introducción de alimentos complementarios seguros y nutricionalmente adecuados a partir de los 6 meses, continuando la lactancia materna hasta los 2 años o más (6). Este líquido perfecto no es igual a lo largo del crecimiento del niño, sino que al mismo tiempo que el bebé va creciendo y sus sistemas van madurando, la leche es un alimento vivo que se va adaptando en un proceso dinámico (6). Pasa por tres tipos distintos en función de su composición. El primero es el calostro que se produce desde el nacimiento hasta el 4º-6º día del niño y es pobre en grasa, lactosa y vitaminas hidrosolubles y rico en proteínas con IgA secretora, lactoferrina, vitaminas liposolubles, lactobacilos Bifidus, linfocitos, lisozima, oligosacáridos, factor de crecimiento intestinal y minerales. Además es protector contra infecciones y alergias. Contiene motilina, una sustancia con efectos laxantes, que también ayuda a la expulsión del meconio (7,8). El segundo tipo es la leche de transición: desde el 6º al 15º día de vida del bebé cuenta con una composición intermedia entre el calostro y la leche madura. Disminuye en inmunoglobulinas, proteínas y vitaminas liposolubles mientras que aumenta en lactosa, lípidos y vitaminas hidrosolubles (7,8). El tercer y último tipo es la leche madura: a partir de las 3 semanas con un contenido energético mayor, alrededor de un 80 % de su composición es agua y una cantidad proteica menor que la de la leche de vaca (7).

Además de todos estos tipos, de manera general, la lactancia materna proporciona componentes muy importantes para los pequeños: agentes antimicrobianos (como la lactoferrina, la lisozima, algunos oligosacáridos y algunas inmunoglobulinas como la Ig A), agentes antiinflamatorios (compuestos  antioxidantes,  lactoferrina,  factores  de crecimiento epitelial, poliaminas, inhibidores de proteasas, citoquinas y prostaglandinas), agentes inmunomoduladores (nucleótidos, citoquinas y leucocitos) y algunos micronutrientes que  desarrollan  un  papel fundamental en las principales vías metabólicas y en las células de la función inmune (como el zinc, el hierro y la vitamina A) (7,8). También gracias a la lactancia materna se evita el contacto con proteínas extrañas y alérgenos y madura antes la barrera intestinal del recién nacido previniéndose así la aparición de alergias alimentarias. Así mismo, como veremos más adelante puede reducir el riesgo de determinados tipos de cáncer materno e infantil (2).

Llegados a este punto nos disponemos ahora a analizar las ventajas que la lactancia materna proporciona para el bebé, para la madre e incluso para la sociedad y el medio ambiente. Empezamos por el lactante, como ya hemos visto en lo descrito hasta el momento la leche materna nutricionalmente hablando proporciona infinidad de beneficiosas características. Podemos añadir que además disminuye el riesgo y la gravedad de: infecciones respiratorias, otitis, infecciones gastrointestinales, meningitis, botulismo e incluso infecciones urinarias. También protege frente al Síndrome de Muerte Súbita del Lactante. Estimula sistemas enzimáticos y metabólicos consiguiendo el mayor rendimiento nutritivo con la menor sobrecarga metabólica. La leche materna también posee componentes específicos para el desarrollo del cerebro y por tanto favorece la capacidad intelectual del pequeño. Así mismo, se digiere mejor y tiene efectos positivos a largo plazo sobre la salud del niño disminuyendo el riesgo de que padezca alergias, diabetes, enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal, obesidad, hipertensión o cifras altas de colesterol. El propio amamantamiento le proporciona además al bebé contacto físico con la madre y le ayuda a sentirse más seguro, cálido y consolado. Su desarrollo dental suele ser mejor que los que toman preparados artificiales y con menos problemas de caries y ortodoncia. Para terminar de describir las ventajas que este alimento supone para el bebé decir que se cree que puede proteger frente a linfomas y  algunos otros tipos de cáncer. Por lo tanto, se debe considerar la leche de elección para todos los bebés incluidos los prematuros, los gemelos y algunos enfermos. Solo habrá pequeñas excepciones que analizaremos más adelante (6,9). En cuanto a las ventajas para la madre, la lactancia materna le proporciona un contacto con el bebé que hace que afiance sus lazos afectivos y reduzca la depresión posparto. Favorece la recuperación del peso pre-embarazo, retrasa la ovulación, reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario premenopáusico, mejora el contenido en calcio de los huesos al llegar la menopausia y previene de las hemorragias posparto (ya que aumenta la oxitocina que facilita que el útero recupere su tamaño inicial) y disminuye la posibilidad de anemia (6,9). Finalmente, la leche materna también es beneficiosa para la sociedad y el medio ambiente. Es gratuita y por tanto reduce el gasto familiar en leches artificiales, biberones, utensilios de preparación de fórmulas, etc. Disminuye las infecciones y su gravedad, reduciendo por lo tanto los gastos médicos, los problemas laborales y familiares que dichas enfermedades suponen para los padres y la sociedad. Además, si los niños enferman se recuperan antes. Para terminar con estas ventajas decir que la leche materna es un recurso natural que no contamina y protege el medio ambiente: no produce residuos, no requiere envases ni tratamientos especiales que impliquen gasto energético en su elaboración, ni emisiones de CO2 (6,9).

Si bien es cierto que como hemos visto las ventajas de la lactancia materna son infinitas, a veces no se puede llevar a cabo por diversas causas. Algunas de ellas son las que mostramos a continuación: cuando la madre no quiere, cuando presenta infección por VIH o está infectada por el virus de la leucemia humana de células T (HTLV tipo 1 ó 2), cuando ésta consume fármacos contraindicados para el amamantamiento (ejemplos: isótopos radiactivos,  antimetabolitos y  anticancerosos) o drogas (como la cocaína o la heroína). También cuando la madre tiene un abceso mamario (no mastitis, con ésta sí que se puede dar el pecho), lesión activa de herpes simple (HSV-I) mamaria o  tuberculosis activa bacilífera no tratada. Así mismo, cuando el bebé padece galactosemia, malabsorción congénita de glucosa-galactosa y la deficiencia primaria de lactasa. Otras situaciones relacionadas con enfermeda- des maternas o del lactante requieren de una valoración individualizada. A este respecto debemos señalar que la lactancia materna no está contraindicada en los hijos de madres con hepatitis A, B o C. En las hepatitis A y B se debe indicar la profilaxis adecuada para evitar la transmisión de la infección (6,9,10).

Como hemos visto no en todos los casos es posible la lactancia materna. Cuando esto ocurre la madre no debe atormentarse ni sentirse mal consigo misma por no poder amamantar al bebé. Hoy en día existen preparados artificiales muy buenos que imitan a la leche materna y no paran de desarrollarse con los  nuevos avances científicos (11). La actitud ante estos casos debe ser la de pedir ayuda a un especialista que nos informe de cuáles han de ser los requerimientos que el pequeño necesita y nos enseñe la teoría necesaria para la elección de la fórmula idónea para el bebé.

Tras todo lo expuesto y viendo las ventajas que la lactancia materna proporciona, ¿por qué los índices de ésta son tan bajos? (12). Algunos estudios ponen de manifiesto factores que se atribuyen a esta baja tasa: la combinación de la lactancia materna con la vida laboral a veces no es fácil, dar el pecho en lugares públicos no siempre está bien visto ante la sociedad o incluso está prohibido, los despertares nocturnos que a veces se producen para dar de mamar al pequeño, el menor aumento de peso del lactante o el bajo grado de apoyo que a veces siente la madre. En nuestra opinión, actuar para reducir estos factores y formar a la población en esta materia es necesario, las ventajas que se pueden obtener como hemos visto son infinitas.

Bueno, tras todo lo comentado ¿te has quedado con ganas de saber más?, no puedes amamantar y ¿quieres información acerca de las fórmulas artificiales?, ¿te apetece conocer en qué se diferencia la leche materna de la de vaca? ¿Tienes alguna otra pregunta? No  dudes en consultarnos.

Bibliografía:

  1. Castillo Sánchez MD, León Espinosa de los Monteros MT, Naranjo Rodríguez JA. Creencias erróneas sobre alimentación. Med Gen [Internet]. 2001 [citado 27 Jun 2019];33(1):346–50. Disponible en: http://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&ved=0CCIQFjAAahUKEwiDyPnvlPnIAhXHwBQKHWHPAiM&url=http%3A%2F%2Fwww.mgyf.org%2Fmedicinageneral%2Fabril2001%2F346-350.pdf&usg=AFQjCNH7hz8JYSc_xjgkyzXRc_JCRqPYoA
  2. Jimenez Ortega AI, Martínez García RM, Velasco Rodríguez-Belvis M, Ruiz Herrero J. De lactante a niño. Alimentación en diferentes etapas. Nutr Hosp [Internet]. 2017 [citado 27 Jun 2019];34(4):3–7. Disponible en: http://dx.dpi.org/10.20960/nh.1563
  3. Horta BL, Bahl R, Martines JC, Victora CG. Evidence on the long-term effects of breastfeeding: systematic reviews and meta-analyses [Internet]. 2007 [citado 27 Jun 2019];1-52. Disponible en: http://www.quenoosseparen.info/documentos/LMlargoplazo.pdf
  4. Cuervo M, Abete I, Baladia E, Corbalan M. Ingestas dietéticas de referencia (IDR) para la población española [Internet]. 2010 [citado 27 Jun 2019];1-56. Disponible en: https://www.researchgate.net/profile/Eduard_Baladia/publication/202089075_Ingestas_dieteticas_de_referencia_IDR_para_la_poblacion_espanola/links/0deec5183db8ed3abf000000/Ingestas-dieteticas-de-referencia-IDR-para-la-poblacion-espanola.pdf
  5. Gil A. Tratado de nutrición. Editorial Panamericana; 2010.
  6. Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría. Lactancia materna, el mejor inicio para ambos [Internet]. 2017 [citado 27 Jun 2019];1-5. Disponible en: http://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/201701-lactancia-materna-mejor-ambos.pdf
  7. García López R. Composición e inmunologia de la leche humana. Acta Pediátrica México [Internet]. 2011 [citado 27 Jun 2019];32(4):223–30. Disponible en: http://www.medigraphic.com/pdfs/actpedmex/apm-2011/apm114f.pdf
  8. Sabillon F, Abdu B. Composición de la Leche Materna. Honduras Pediátrica [Internet]. 1997 [citado 27 Jun 2019];18(4):120–4. Disponible en: http://www.bvs.hn/RHP/pdf/1997/pdf/Vol18-4-1997-7.pdf
  9. De Antonio Ferrer L. Lactancia materna: Ventajas, técnica y problemas. Pediatr Integr [Internet]. 2015 [citado 27 Jun 2019];19(4):243–50. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/2015/xix04/02/n4-243-250_Laia de Antonio.pdf
  10. Lozano de la Torre MJ. Lactancia Materna. Investig Cienc [Internet]. 2010 [citado 27 Jun 2019];7(4):1–6. Disponible en: https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/lm.pdf
  11. Dalmau Serra J, Ferrer Lorente B, Vitoria Miñana I. Lactancia Artificial. Pediatría Integr [Internet]. 2015 [citado 27 Jun 2019];19(4):251–9. Disponible en: http://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=2&ved=0CCUQFjABahUKEwiTy6SAlavIAhXHiRoKHXy5DcM&url=http%3A%2F%2Fwww.pediatriaintegral.es%2Fwp-content%2Fuploads%2F2015%2F07%2FPediatria-Integral-XIX-4_WEB.pdf&usg=AFQjCNFxctpHyRVi_L2bpSPrZK5U6uhT
  12. Calvo Quirós C. Factores socioeconomicos, culturales y asociados al sistema de salud que influyen en el amamantamiento. Enfermería Actual en Costa Rica [Internet]. 2009 [citado 27 Jun 2019];15:1–8. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2745766.pdf
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